¿Qué es la
desinformación?
Este
término es uno de los que pocas veces escuchamos hablar, pero de los que
más
practicamos.
La gran
cantidad de información a la que nos vemos expuestos es a la vez un
impedimento
para estar bien informados.
“En
sentido positivo, considero la desinformación a la situación en la que,
por
incumplimiento
de las normas lingüísticas y/o profesionales, el destinatario de la
información
recibe un producto informativo incorrecto a consecuencia del silencio, la intencionalidad
o el error de la fuente, del periodista o del emisor, o de su interrelación.”
Para
entender un poco más a este respecto, hay que explicar lo anterior y agregar,
que la desinformación no es sólo la omisión de datos, sino también el exceso de
estos.
Lo que
acontece en la actualidad, es que con tanta información, los seres humanos
como audiencia, no sabemos qué hacer con ella. La tenemos, pero nos es imposible
manejarla. Y aquí aplicaría el famoso dicho de Sócrates “Yo sólo sé, que no sé
nada”.
Los medios
de comunicación masiva nos presentan información, de la que no
podemos
tener certeza en cuanto la palabra absoluto significa; claro si para
nosotros absoluto
es igual a totalidad.
La omisión
de algo, ya nos habla de manipulación. Los seres humanos por
perfectibles
que seamos, no podemos evadir un juicio. Aún cuando los medios y en particular
los noticiarios predican objetividad (lo que significa no emitir juicios),
la realidad
es que la información que nos presentan ya ha sido seleccionada, y en
dicha selección
ya existe un juicio.
El otro
cúmulo de información que no nos es presentada, forma parte de la
desinformación.
Esto es lo que respecta a los medios de comunicación masiva y en lo que
profundizaremos más adelante.
Por su
parte, lo que hoy conocemos como Nuevas tecnologías nos plantean un
exceso de
información, mucha de ella puede resultar no confiable, y otra tanta
resulta lo
contrario. Sin embargo, cómo ya lo mencioné anteriormente, esto no nos
desinhibe de estar
desinformados. Lo importante con las Nuevas tecnologías es saber leer entre
líneas, y con esto me refiero a que nosotros mismos, los miembros de la audiencia,
debemos tener una capacidad crítica que nos permita elegir la mejor información,
para poder darle un uso. De otra forma el exceso en cantidad no quiere decir
nada, seguiremos siendo personas desinformadas.
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